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OCU lanza una campaña para luchar contra la obsolescencia prematura de los aparatos

-La campaña “larga vida a lo que compro” pretende reunir el apoyo de todos los consumidores para conseguir una legislación que ponga freno a la obsolescencia prematura, en favor de un modelo económico más sostenible

-La Organización de Consumidores y Usuarios considera que la obsolescencia prematura es uno de los graves perjuicios que sufren los consumidores actualmente, no solo por el gran coste que conlleva para ellos, sino también para el medio ambiente

-La campaña de OCU permite a los usuarios exponer sus casos particulares de productos o dispositivos afectados por la obsolescencia prematura, que serán valorados por la Organización para su posible mediación o denuncia

El 15 de marzo se celebró en todo el mundo el Día de los Derechos del Consumidor. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) quiso aprovechar esta fecha tan señalada para luchar contra uno de los mayores problemas que sufren los consumidores hoy en día: la obsolescencia prematura de los aparatos, especialmente los relacionados con la tecnología y la electrónica.

OCU recibe diariamente quejas y reclamaciones de los usuarios por casos de productos, algunos de elevado precio que, de repente, quedan obsoletos: móviles que hace un par de años eran tecnología punta dejan de recibir actualizaciones, aparatos que dejan de funcionar tras poco tiempo de uso y no se pueden reparar, electrodomésticos averiados justo cuando termina la garantía… son muchos los productos que tienen que dejar de usarse mucho antes de completar la vida útil que se espera de ellos.

Por ello, OCU ha lanzado la campaña de movilización: “larga vida a lo que compro”, con la que pretende reunir el apoyo de todos los consumidores para conseguir una legislación que ponga freno a la obsolescencia prematura en favor de un modelo económico más sostenible. Una legislación que, igual que establece que un producto debe ser seguro, obligue también a que sea duradero y reparable.

En opinión de OCU, la obsolescencia prematura es doblemente perjudicial para el consumidor. Por un lado, por el elevado coste económico que le supone y por otro, por el alto impacto medioambiental que implica no solo fabricar de forma masiva aparatos que van destinados a sustituir otros que deberían seguir siendo servibles por más tiempo, sino también gestionar más residuos de los necesarios.

Ante esta situación, OCU considera que urge tomar medidas y encontrar una solución que proteja a los consumidores y no les haga sentirse engañados.

Además de una legislación específica, OCU pide a través de esta campaña medidas concretas como que:

  • El producto sea diseñado de forma que no haya piezas de calidad deficientes que se deterioren prematuramente, que sean demasiado frágiles para el uso normal del dispositivo o que tenga un ensamblado con materiales que impidan su apertura para reparación.
  • Reparar el producto o sustituir los consumibles o baterías sea posible y tenga un coste notablemente inferior al de comprar un producto nuevo.
  • La garantía del producto (incluido el software y su actualización) sea superior a los dos años obligatorios que actualmente hay en España y que sea real (ahora mismo solo se atribuye a problemas del producto durante los primeros 6 meses).
  • Los fabricantes informen claramente de la vida media prevista del producto, las posibilidades de reparación, el tiempo de soporte previsto para la actualización de software si lo hubiera o cómo se debe proceder para el correcto reciclaje.

 

 

 

Fuente e imagen: OCU.

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