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Palos de la Frontera, litoral histórico

 

Durante los meses de verano, una de las propuestas más completas es la que ofrece Palos de la Frontera, puesto que visitar su municipio no es sólo disfrutar de un litoral casi virgen, sino realizar un repaso por aquellos lugares que marcaron uno de los capítulos más importantes de la Historia de la Humanidad: el Descubrimiento de América.

Podemos comenzar nuestra visita por La Rábida, testigo directo de toda la hazaña que allí se gestó, primera para obligada es el monasterio franciscano de La Rábida donde dieron cobijo y apoyo al almirante Colón y cuyos monjes intercedieron por él ante la corte de la Reina Isabel la Católica. Antes de monasterio fue altar fenicio, templo romano o mezquita fortificada musulmana o rápita, de donde toma el nombre el paraje. Tras sus múltiples reformas, en 1856 fue declarado Monumento Nacional. En su interior se alberga varios frescos de Vázquez Díaz sobre el Descubrimiento, legajos históricos como un mapamundi de Juan de la Cosa o una pequeña capilla consagrada a la Virgen de los Milagros, ante la que los marineros se postraron antes de su partida y que el Papa Juan Pablo II, coronó hace 25 años, en su visita a Huelva y a los lugares colombinos.

 

Otra de las señas de identidad de La Rábida es el Muelle de las Carabelas. a orillas del Tinto y muy cerca del lugar del antiguo puerto de Palos se encuentra una dársena semicircular que atesora las réplicas de las tres naves descubridoras: las carabelas Pinta y Niña, y la nao Santa María. A su alrededor, escenas sobre la época precolombina pone en contexto al visitante. Su interés lo ha hecho valedor como el tercer monumento más visitado de Andalucía. En el mismo edificio hay un museo sobre el descubrimiento con proyecciones audiovisuales, mapas y documentos de la época.

Muy cerca de este muelle, el visitante puede, además, visitar el Foro Iberoamericano, un auditorio con capacidad para 4.000 personas; el Muelle de la Reina, en honor de la Reina Regente María Cristina, que lo inauguró en el IV Centenario del Descubrimiento; el monumento en honor del Plus Ultra, que marcó un hito en la historia de la navegación aérea al realizar la ruta desde Palos de la Frontera a Buenos Aires en 1926; el monolito que rinde homenaje a los Descubridores, de 1892, pero de reciente restauración; la Universidad Internacional de Andalucía Sede iberoamericana de La Rábida; o el Parque Botánico José Celestino Mutis, que reúne flora autóctona y americana.

Pero ya en la ciudad, la Iglesia de San Jorge Mártir, marca el viaje. Lugar donde se produjo la lectura la Orden Real que solicitaba armar naves y reclutar marinos para acompañar a Cristóbal Colón. La iglesia es una obra de estilo gótico-mudéjar cuyo núcleo principal debió ser del XV, aunque hay indicios, incluso, del siglo anterior. El templo destaca por la austeridad de sus fuertes estribos, la severidad de su puerta principal, construida en piedra, y sus almenados muros. Dando el conjunto cierta imagen de edificio militar. En su interior se guarda una figura de Santa Ana del siglo XIII, un retablo de cerámica del XVIII y unos frescos que representan escenas de la Coronación de la Virgen , San Jorge o e Apóstol Santiago.

En cambio, la llamada Puerta de los Novios, por la que salieron los marinos para embarcarse en la madrugada del 3 de agosto de 1492, posee una primorosa labor en ladrillos de dos tonos de estilo mudéjar. Muy cercano a este templo, yendo hacia Moguer, se encuentra La Fontanilla. Otra de las visitas obligadas, pues se trata de un templete de ladrillo del siglo XIII donde las naves hicieron aguada para la travesía, puesto que era una de las dos fuentes públicas del municipio. Los últimos estudios han demostrado que originariamente estuvo sobreestucada y pintada a la almagra con motivos religiosos por lo que también pudo ser un humilladero, puesto que marcaba el inicio del municipio.

Cerca de la Fontanilla se encuentra la Casa de la Misericordia, antiguamente conocida como Hospital de la Sangre, era el lugar donde los marineros acudían cuando tenían alguna enfermedad. Tras ellos ha tenido múltiples usos, aunque actualmente es el juzgado de paz.

El visitante, no puede abandonar Palos sin entrar en la Casa de los Pinzón, la familia de marineros que apoyó a Colón. En este edificio se exhibe una exposición permanente y un centro de estudios sobre la relación de Palos de la Frontera con el Descubrimiento. La ciudad además, homenajea al más ilustre vecino, Martin Alonso Pinzón, con una escultura situada en la plaza del Ayuntamiento.

Si el visitante prefiere el turismo de sol y playa, Palos cuenta con Mazagón, que comienza justo en la desembocadura del río Tinto y se extiende durante 6 kilómetros de arena fina y blanca, playas semivírgenes que predicen Doñana. En el inicio del litoral, se encuentra la ‘Casa del Vigía’, construida a principios del siglo XX para funciones de vigilancia, control, balizamiento y orientación para los puertos de Mazagón y de Huelva. En la actualidad se destina a fines culturales. Más adelante podemos encontrarnos con pinares, acantilados, dunas y playas dibujan un espacio hasta topar con la Torre del Loro, una de las múltiples torres almenaras defensivas construidas por todo el litoral onubense durante el reino de Felipe II para proteger la costa de las invasiones de piratas berberiscos y las invasiones de los pueblos islámicos como turcos y otomanos. Precisamente, otra de estas torres se encuentra en el inicio del litoral palermo, pero cerca de la ría de Huelva, más concretamente la Torre de la Arenilla. Mazagón cuenta, además con uno de los puertos deportivos más importantes de la provincia, reconocido con diversas señas de calidad e ideal para la práctica de deportes náuticos.

Debido a su situación geográfica, Palos de la Frontera cuenta con una sucesión de espacios naturales de gran valor ecológico, desde la propia desembocadura del río Tinto en su encuentro con el río Odiel, pasando por el Estero de Domingo Rubio, que forma parte de la red de canales y caños de la marisma mareal del río Tinto, de elevado valor ecológico; o las lagunas Primera de Palos, La Jara, Las Madres o La Mujer, entre otras, que se van sucediendo y hogar de una fauna muy interesante compuesta por patos, garzas y la esquiva y huidiza nutria. Todo ello, en perfecto equilibrio con los cultivos de fresas y frutos rojos.

Todos estos alicientes, sumado a su gastronomía basada en guisos como chocos guisados con patatas, caballa con tomate que son acompañados por vino mosto, hornazos de almendra o las fantásticas fresas o frutos rojos que allí mismo se cultivan; conforman una de las ofertas más completas para el visitante.

 

 

Texto: Manuel Rodríguez.

Imágenes: José Carlos Sánchez Rodríguez.

 

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