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La Guardia Civil incauta seis toneladas hachís en el río Guadalquivir 

-La rápida actuación de la Guardia Civil ha permitido detener a tres personas e incautar el alijo de la droga, dos vehículos y dos embarcaciones 

-El operativo ha sido realizado en dos servicios coordinado por las Comandancias de Cádiz Sevilla y Huelva, así como con los efectivos del Grupo de Acción Rápida y la Unidad Aérea de la Guardia Civil

-A la suma de estos dos servicios consecutivos hay que destacar también el realizado el pasado día 7 y en el que se incautaron otras 3 toneladas de hachís

La Guardia Civil ha desarrollado en la zona de la desembocadura del río Guadalquivir dos operaciones contra el narcotráfico por vía marítima en la que han sido incautados 183 fardos de hachís con un peso cercano a las 6 toneladas, siendo detenidas tres personas de origen magrebí.

Droga en una camaronera

El primero de los servicios se produjo la pasada noche del día 10 de junio cuando los agentes de la Guardia Civil que operaban en el Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE), detectaron una embarcación semirrígida sin luces que estaba siendo tripulada por 6 personas con rumbo a la desembocadura del río Guadalquivir.

De manera inmediata se activó un dispositivo para verificar si se podía tratar de un posible alijo, participando en el seguimiento un helicóptero de la Unidad Aérea de la Guardia Civil, grabando como la embarcación  se acercaba a una de las camaroneras ancladas en el río para transportar la droga de una embarcación a otra.

Una embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, interceptó la camaronera e incautó 2.500 kilogramos de hachís, distribuidos en 83 bultos envueltos en sacos de arpillera.

Al mismo tiempo y debido a la presencia de patrullas terrestres en la zona, las personas que esperaban la droga para descargarla huyeron del lugar, siendo intervenido un todo terreno que había sido robado en Madrid.

 

Narcolancha sin luces

El segundo de los servicios tuvo lugar en la madrugada de ayer, en el ámbito de la Operación Tritón, que ha consistido en un dispositivo sobre la desembocadura del río Guadalquivir de fuerzas de la Guardia Civil aéreas-marítimas-terrestres, en previsión de un posible alijo. Fruto de este dispositivo se detectó una embarcación semirrígida que entraba en la desembocadura del río Guadalquivir sin luces, y que depositaba la droga en un barco camaronero anclado en el medio del Guadalquivir a la altura de Lebrija.

De madrugada agentes de la Guardias Civil procedían al abordaje de la semirrígida que transportaba la droga en el momento que se depositaba el estupefaciente en otro barco y a la detención de los tres tripulantes de la misma, tratándose de tres ciudadanos marroquíes.

El operativo en tierra incautó un vehículo todo terreno, preparado para el trasporte de la droga.

Los detenidos, la droga, las embarcaciones y los vehículos incautados en ambos operativos fueron trasladados a dependencias oficiales para instruir las correspondencias diligencias judiciales.

Ambas operaciones han sido desarrolladas de forma coordinada por personal de las Comandancias de Cádiz, Sevilla y Huelva, con el apoyo de efectivos del Grupo de Acción Rápida y la Unidad Aérea de la Guardia Civil.

 

 

 

Fuente e imágenes: Guardia Civil (OPC de la Comandancia de Sevilla) / Ministerio del Interior.

Ecologistas en Acción retira más de 600 kilos de basura del río Guadalquivir y denuncia el estado de abandono que sufren las dársenas

Dos personas realizan labores de limpieza durante la actividad.

Hoy 30 de septiembre ha tenido lugar la segunda de las acciones reivindicativas previstas para limpieza del cauce histórico, englobada en  la campaña “Clean Up The Sea” con el objetivo de visibilizar la  problemática de las basuras y su relación con los cauces fluviales. 25  voluntarios han retirado de las dársenas colindantes al Parque de San Jerónimo unos 400 kilos de basura. Entre ellos, un carro de  supermercado, varios maceteros y una bolsa de con más de 200 animales de plástico en miniatura.

La actividad se realizó en un ambiente lúdico y contó con la presencia de un artista de la ciudad, que dejó un mensaje en forma de mural en la sede del  Centro de Ecología Social “Germinal” bajo el título “¿Este es el río que  quieres?”. El mural refleja la realidad actual del río y el lema tiene la intención de provocar una reflexión particular. El objetivo es dar a conocer la contaminación en la dársena y reconstruir de forma colectiva alternativas que transformen el Guadalquivir en un lugar más vivo y  más limpio.

El pasado sábado día 16 de septiembre, en tan solo dos horas de muestreo se consiguieron recuperar del cauce abundantes residuos sólidos urbanos. Según los datos que resultaron de la muestra, en 150m2 de dársena se  escondían 187 trozos de poliespán, 149 popotes y 118 botellas de  plástico, etc. Entre los residuos más extraños se encontró un macetero  gigante, 35m2 de tela roja en dos grandes trozos, varias estacas de  madera de 3-4 m. y un depósito sellado de origen desconocido. Toda esta  basura escapó de los servicios de limpieza y ha estado flotando a la  deriva hasta quedar atrapada en los márgenes. Una situación lamentable, que se une al vertido de aceite que escapó a las medidas de contención el  pasado mes de julio, visible en forma de grandes manchas junto a la contaminación en superficie.

Las tranquilas aguas de la dársena a la vez que sustentan un ecosistema  singular, se encuentran entre las mejores de Europa y convierten su  lámina de agua en la mejor opción para la práctica de actividades como  el piragüismo o la pesca deportiva. Sin embargo, el estado de las  márgenes viene siendo una constante en las denuncias de diferentes  clubes deportivos y asociaciones vecinales que ven un sumidero de  basuras y roedores, en lugar de un atractivo turístico y paisajístico para  la ciudad. Una reclamación que ha llevado a diferentes colectivos a  unirse en una Plataforma de Afectados por la Contaminación de la Dársena del Guadalquivir.

Según Ecologistas en Acción, la función depuradora de la ribera, que  regula el equilibrio ecológico en aquellos lugares donde está mejor conservada, se ve alterada por la acumulación de residuos urbanos. La  vegetación fluvial y toda una comunidad de especies de macro y microorganismos tienen un papel notable pues se encargan de conectar los ciclos naturales, siendo estos unos importantes servicios ecosistémicos que presta la dársena.

“Un cauce limpio permitiría reestablecer una situación más saludable a ambos márgenes, lo que favorecería enormemente la función ecológica, paisajística y deportiva del río. Dado su estado actual es urgente detener la degradación y aplicar medidas de restauración ecológica que recuperen e integren la ribera en la ciudad” han asegurado desde la organización medioambiental. En este sentido desde Ecologistas en Acción-Sevilla se invita a los responsables de las administraciones competentes y a la ciudadanía en general a conocer de primera mano su ciudad desde el río y comprobar que es posible, rentable y necesaria la  recuperación ambiental de la dársena del Guadalquivir.

La producción de plástico ha ido creciendo de forma exponencial,  aproximadamente un 5% cada año, ligado al constante crecimiento de la demanda (49 millones de toneladas en Europa en 2015), representada en  casi un 40% por los sectores del envase y embalaje, y casi un 20% en el  sector de la construcción. Actualmente, la industria europea es el  segundo productor mundial, con un 18% de la producción global  (PlasticEurope, 2016).

Las basuras marinas están compuestas en más de un 80% por plásticos y a pesar de ser muchos los factores y actividades que contribuyen a la entrada y acumulación de residuos en el medio marino, la entrada desde  tierra tiene especial relevancia, y está estrechamente relacionada con  factores como la densidad de población, los vertederos, etc. Esto puede  disparar hasta un 40% la cantidad de basuras en algunas playas derivada de la actividad turística mediante la deposición o entrada directa en la  línea de costa. Por otro lado, los ríos y pequeños cursos de agua están
cobrando cada vez más importancia, y a pesar de que hasta un 80% de los residuos muestreados en algunas playas provienen de ríos cercanos, aún no se han desarrollado suficientes estudios en torno a este problema.

Cada vez son más las iniciativas encaminadas a visibilizar el grave impacto de las basuras marinas en nuestras costas, donde la ciudadanía tiene un papel protagonista en la toma de datos relevantes para análisis y estudios futuros. La campaña de limpieza “Clean Up The Sea” se suma a las desarrolladas por otros colectivos en España, Europa y el mundo, con el objetivo de contribuir a enriquecer la base de datos global en construcción, a difundir la realidad de una amenaza silenciada durante décadas, y a divulgar el gran poder transformador que alberga la ciencia  ciudadana, para que cada vez seamos más los que reducimos nuestro consumo y generación de residuos, y menos manos recogiendo basuras en nuestros ríos y playas.

 

Fuente e imagen: Ecologistas en Acción Sevilla.

Una investigación de la Universidad de Huelva establece la configuración geográfica del Espacio Natural de Doñana durante la época romana

Paleogeografía del estuario del Guadalquivir en el siglo II-III d.C. y acción del tsunami.

Durante la época romana, la geografía de la desembocadura del río Guadalquivir, el Baetis romano, era bastante diferente a como la conocemos hoy día y los diferentes asentamientos existentes estaban supeditados a las variables dinámicas del medio, destacando entre éstos los episodios de olas extremas –tormentas y tsunamis– y la progresiva acumulación de sedimentos.

Esta es la conclusión a la que ha llegado un nutrido y multidisciplinar equipo de investigación liderado por el profesor del Departamento de Geodinámica y Paleontología de la Universidad de Huelva, Antonio Rodríguez Ramírez. A partir de un estudio geomorfológico y sedimentológico de las diferentes formaciones geológicas y una exhaustiva revisión de textos antiguos, se ha podido establecer la historia geológica de este incomparable marco natural que es la desembocadura del río Guadalquivir, donde se ubica Doñana. El trabajo se inició en el año 2013 y finalmente se ha visto culminado con su publicación en la revista científica Geomorphology, con el título “Geomorphological record of extreme wave events during Roman times in the Guadalquivir estuary (Gulf of Cadiz, SW Spain): An archaeological and paleogeographical approach”.

Durante los siete siglos de presencia romana en la Península Ibérica (218 a. EC – 475 d. EC) el estuario evolucionó “desde un lago costero, el llamado Lacus Ligustinus, bien comunicado con el mar a través de dos desembocaduras fluviales que rodeaban la flecha de La Algaida, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), a una marisma de marea muy sedimentada y con una única desembocadura, ya que La Algaida se uniría a tierra firme mediante un tómbolo – barra arenosa que une dos islas, o una isla con tierra firme–a partir del siglo I de nuestra era”, según muestra el citado trabajo de investigación.

En el transcurso de esta evolución, fuertes tormentas y un tsunami en el siglo II-II de nuestra era sacudieron el perfil costero, dando lugar a llamativas morfologías erosivas y lechos sedimentarios. “Geológicamente este gran episodio catastrófico tuvo consecuencias importantes para para las formaciones costeras, dando lugar a un escape erosivo muy importante en la flecha litoral de Doñana y abanicos de derrame asociados”, afirma el profesor de La Onubense Antonio Rodríguez Ramírez.

Del mismo modo, la investigación publicada releva que “en la marisma los efectos no fueron tan destructivos, precisamente por la protección de la propia flecha, que dio lugar a un llamativo lecho sedimentario constituido por conchas de bivalvos y arena, así como a la erosión de algunos malecones fluviales y su consiguiente inundación marina”.

Arqueológicamente este episodio sería el responsable de un declive temporal en la actividad del asentamiento romano del Cerro del Trigo, así como de otros del Golfo de Cádiz. Muy posiblemente, el terremoto que destruye Baelo Claudia -actual Bolonia- en la misma época, estaría relacionado con dicho tsunami, asegura Antonio Rodríguez Ramírez.

Los diferentes asentamientos romanos de la desembocadura del río Guadalquivir se vieron muy condicionados por los diferentes procesos geodinámicos del medio. Como norma general, en el Guadalquivir los romanos siempre buscaban una buena comunicación con el mar, preferentemente a través de la desembocadura principal del río -la más occidental- y protección ante las grandes tormentas marinas y posibles tsunamis, ubicándose siempre en la zona de sotavento -zona opuesta a aquella de donde viene el viento y las olas-de las barreras arenosas.

Los diferentes episodios catastróficos, elprogresivo aislamiento del estuario por el crecimiento de las flechas litorales y extensión de la marisma, dieron lugar al colapso y desplazamiento de las vías fluvio-mareales de comunicación, provocando a su vez el paulatino abandono de estos sitios. El abandono del asentamiento romano de La Algaida-El Tesorillo- coincide con la desaparición del brazo izquierdo del río y la progresiva colmatación del entorno y el del Cerro del Trigo con el estrechamiento y paulatino desplazamiento del cauce principal hacia el sur.

Del mismo modo, Ébora quedaría aislada por la desaparición del canal mareal que comunicaba con el cauce principal del río. Posiblemente, lugares como Chipiona o Sanlúcar de Barrameda empezaron a tener más importancia a raíz del abandono de estos asentamientos, buscando lugares con mejor conexión marina.

De otro lado, este trabajo ha puesto de manifiesto también que el catálogo para tsunamis en el Golfo de Cádiz durante la época romana, realizado por el geógrafo José Galbis Rodríguez y publicado por la Dirección General del Instituto Geográfico Catastral y de Estadística en los años 1932 y 1940, utilizado reiteradamente en otros trabajos científicos relacionados con la materia, “se nos antoja poco fiable y por tanto no debería usarse, por lo que para establecer tales eventos debemos recurrir al registro geológico y arqueológico”, concluye el responsable de la investigación.

Fuente e imagen: UHU.