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Rafael López ofrece su visión sobre expatriación en una clase magistral de en la UNIA

Conferencia magistral UNIA

El abogado y docente del Máster en Dirección y Gestión de Personas, Rafael López Martín, ilustró las ventajas de proyectar las empresas españolas en el exterior.

Los múltiples retos que supone la expatriación de los empleados de las empresas españolas a los países iberoamericanos y europeos, fue el tema sobre el que giró la clase magistral que el abogado laboralista, Rafael López Martín, ofreció el pasado viernes en el Campus de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía y que tenía por título, “Internacionalización de los recursos humanos: Los Expatriados”. Esta clase forma parte del III Máster de dirección Gestión de Personas y cuenta con la colaboración de la Cátedra Caja Rural de Empresa Familiar.

Para el jurista, los centros de recursos humanos deben ofrecer la expatriación como una oportunidad y no como un castigo, de manera que se pretende “evitar que la salida al exterior sea simplemente un proceso de huída”. López Martín explicó, el viernes pasado, en la biblioteca de la UNIA que “tiene que ser que ser fruto de un proceso de reflexión profesional”.

Según el experto, “muchas empresas no lo han hecho bien. Han dicho que los empleados, que mandaban fuera no eran los mejores, sino los que se quedaban sin trabajos. Hay que tener en cuenta que si es difícil hacer las cosas en España, más difícil es hacerlas bien en otro país, sobre todo cuanta más distancia cultural haya”. En este sentido, las empresas deben enviar a los mejores empleados pensando siempre, que la expatriación puede ser un proceso para reconstruirse y reestructurarse.

Durante la charla académica, a la que asistieron estudiantes de todos los másteres de la UNIA, dejó claro también, que buena parte de la “internacionalización está teniendo lugar en países con un alto nivel de similitud, en países iberoamericanos. Por los prejuicios al otro lado del Atlántico, a veces el español, si no tiene ciertas habilidades emocionales y si no sabe tratar en una cultura distinta con empleados subordinados; fracasa”. A juicio de López, el trabajador nacional puede verse “muy rígido, duro o difícil”, lo que genera que “rápidamente se nos cuelga la etiqueta de conquistador, que allí es absolutamente negativo”.

No obstante, indicó, también le da prestigio a las empresas el hecho de tener una carrera fuera del territorio español. Dentro de los variados aspectos positivos, destacó la generación de conocimiento compartido que hace que las compañías tengan bases más sólidas. “Si no sale bien, estaríamos perdiendo tiempo y dinero y la expatriación se verá como algo negativo. Generaremos una mala imagen de la compañía en el exterior”, comentó el abogado.

Ante la multiculturalidad de la audiencia que integró esta conferencia, Rafael López se abstuvo de utilizar tecnicismos de tipo jurídico para enfocarse en los retos de los modelos de expatriación en el contexto de la crisis económica y europea actual, y ante la necesidad de abrir nuevos mercados extranjeros. Aseguró que en el ámbito de la Unión Europea, como el entorno cultural es más próximo, hay unas reglas más fáciles de mercado.

Uno de los aspectos más importantes para tener en cuenta al momento de pensar en estos casos de oportunidades laborales, es la red familiar. “Normalmente no es una persona soltera. Suele ser un individuo, que tiene marido o mujer, hijo, y eso complica más las cosas y hay que hacer que la expatriación sea atractiva o amable”. Este tipo de factores, argumentó, “hay que estudiarlos antes, puesto que la ignorancia nos lleva a la improvisación y posteriormente al fracaso”.

Todo este proceso de internacionalización tiene que contar muy bien con el entorno y el mercado al que nos vamos a dirigir, lo que sí está claro es que estas cosas hay que estudiarlas antes, la ignorancia nos lleva a la improvisación y al fracaso”. La expatriación se plantea a gente joven con un alto nivel de preparación y como atractivo para una carrera internacional.

Así mismo, los directivos de las firmas españolas deben tener presente que siempre el empleado sale de un contexto de la empresa que suele cambiar a la vuelta. “El empleado que vuelve, no es el mismo que se fue y la empresa tampoco es la misma”. Para ilustrar mejor este punto, dijo que no se puede mandar a nadie con un visado de turista y a veces los temas migratorios pueden ser tan complicados como en España por lo que se tienen que tener claras qué condiciones de trabajo son las que se le aplican al trabajador, especialmente en el tema de seguridad social, “que es una de las cuestiones, que, desde el punto de vista legal, puede complicar más las cosas”.

Concluyó advirtiendo que “nunca nadie piensa en la vuelta, siempre el viaje de ida es más fácil, pero es en el regreso donde se pueden presentar los problemas”.

Fuente e imagen: Universidad Internacional de Andalucía.

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