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La violencia de género continúa su escalada y crece un 18% en Huelva durante 2016

Cartel en la sede del IAM en Huelva.

Son muchos los esfuerzos institucionales, legislativos y educativos que se llevan a cabo para luchar contra la violencia de género. Pero ni las leyes, ni el acoso policial, ni la amenaza de la justicia parecen poder acabar con una lacra social que cada año deja decenas de víctimas mortales por todo el país.

La última de esas muertes se produjo en Huelva, fue el pasado 2 de julio cuando un hombre asesinó presuntamente a su expareja con un arma blanca junto a una chabola detrás del cementerio de Lepe. Sólo unas horas antes había denunciado ante la Policía Local los hechos, pero al parecer la mujer no quiso acudir a un piso tutelado o ampliar las medidas de protección, una decisión que le costó la vida a Teresa Sánchez, un nombre que ya forma parte de la historia negra de Huelva. Mientras, el presunto asesino duerme ya en la cárcel tras negarse a declarar en los juzgados de Ayamonte.

Si los nombres hablan de historias personales, las cifras lo hacen de tendencias, y las que protagoniza la violencia de género van incuestionablemente al alza. Huelva no es una excepción. Según los datos del Observatorio para la Violencia de Género sólo durante los tres primeros meses del año, la provincia tuvo 440 víctimas de violencia de género, un 18% más que en el mismo periodo de 2015. En ese mismo periodo 127 hombres fueron a juicio por conductas violentas con sus parejas, 82 fueron condenados y se dictaron 62 órdenes de protección.

Miinuto de silencio en el Ayuntamiento de Lepe en memoria de la última mujer asesinada.

El de Huelva no es un caso aislado, en todo el país parece haber un repunte de los casos de violencia de género que también se denota en el número de mujeres asesinadas. Desde 2011 la cifra de víctimas mortales por la violencia de género, lejos de caer ha empezado a aumentar, este año la cifra de asesinatos machistas ya va por 23, si seguimos la tendencia de los últimos años al final de 2016 habrá entre 50 y 60 muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas.

No son las únicas cifras al alza en esta materia, un informe elaborado por la socióloga Carmen Ruiz Repullo alertaba de que las cifras de violencia de género en España se estaban disparando un 37%, los datos son concluyentes en todos los ámbitos, el problema se recrudece.

Soluciones para poner fin a la tragedia

La primera solución a la que aluden todos los expertos para intentar frenar esta tragedia que cada día se cobra sus víctimas es la de la educación. Poner como prioridad la formación en valores y en igualdad desde la escuela, puede ser la mejor forma de evitar males futuros. De esta forma, cuando los hombres lleguen a adultos no podrán sentirse con el derecho o el deber de cometer una atrocidad como la de maltratar o incluso matar a su pareja.

Sin embargo, esta vía resolutiva, puede tardar años y es difícil de implementar. En una generación se pueden perder muchas vidas, por lo que mientras la educación hace efecto es necesario poner en marcha otras acciones.

La consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio, apuntó recientemente durante una visita a Huelva a una posible solución, “debemos buscar un pacto frente a la violencia de género que permita incluso actuar en contra del criterio de la víctima buscando un sistema que permita intervenir a las administraciones aunque la mujer deniegue la ayuda”.

El debate de transgredir las libertades individuales para proteger a las personas en casos específicos ya está sobre la mesa, y hará falta un diálogo entre administraciones para llegar a un acuerdo que permita actuar de esta forma.

Imagen de una concentración contra la violencia de género en la Subdelegación del Gobierno en Huelva.

La red de atención en Huelva

El Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) es el encargado de coordinar el servicio que garantiza la protección inmediata, acogida y atención integral (social, jurídica y psicológica) sin necesidad de interponer denuncia, priorizando siempre la seguridad de las personas que lo necesitan. En el caso de Huelva, la red cuenta con 35 plazas, repartidas entre un centro de emergencia, una casa de acogida y un piso tutelado, que se encuentran operativos las 24 horas del día, los 365 días del año.

En cuanto a las funciones de cada recurso, el centro de emergencia ofrece asistencia inmediata a las necesidades de protección y seguridad de las víctimas; la casa de acogida es un centro residencial que proporciona las herramientas indispensables –intervenciones sociales, psicológicas y jurídicas- para salir de la violencia y prevé una estancia inicial de alrededor de tres meses, mientras que el piso tutelado es una vivienda independiente para uso familiar, ubicada en zonas normalizadas, cuyo objetivo es favorecer la autonomía e integración de las mujeres tras pasar por los otros dos centros.

La coordinadora en Huelva del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) Eva Salazar, en declaraciones a Infonuba, asegura que el trabajo más conocido de la institución es el relacionado con la violencia de género, donde cuentan con un servicio de atención directa en la propia delegación. “Además de un servicio de información, las atendemos a nivel jurídico, social, psicológico con grupos de terapia… todo lo que la mujer necesite para recuperar su vida” y en el caso de que corra peligro, “disponemos de los pisos de emergencia y los pisos de acogida hasta que al final pueda acceder a un piso tutelado donde rehacer su vida”.

En cuanto a la última víctima de la violencia en Huelva, Salazar asegura que lo que se siente es “una sensación de impotencia” además, obviamente, de un “absoluto rechazo y condena” a tal situación. La coordinadora del IAM en Huelva asegura que “el sistema está para ayudar pero los sistemas no son perfectos” y en el último caso acaecido en Lepe “no sirvió para protegerla”.

Víctimas en Huelva con nombres y apellidos

Teresa Sánchez Navarro, de 47 años, es el último nombre de los asesinatos machistas acaecidos en la provincia de Huelva. Desde 2009, no se producía ningún episodio sangriento en la provincia, pero esta vez, en Lepe, salió cruz.

En aquel año 2009 fueron dos los asesinatos machistas que se produjeron, sus nombres aún resuenan especialmente entre los colectivos feministas. A Julia Madruga la asesinaron a puñaladas cuando visitaba a su madre enferma en la Clínica Blanca Paloma, su agresor había violado la orden de alejamiento y fue a la clínica sólo con la intención de matarla.

La otra víctima de aquel año 2009 fue Amelia H.G., una colombiana de 42 años al que le quitó la vida su pareja, un cubano de 21 años de edad, que la arrojó desde un quinto piso de la Avenida Federico Molina.

Dos años antes, en Beas, Francisca Paredes, de 59 años, murió como consecuencia de los 18 martillazos que le asestó su pareja, uno de los asesinatos más brutales que se recuerdan en la provincia.

Mucho más antiguo, pero cuyo eco aún perdura por la crudeza de su violencia es el caso de Antonia Almansa, asesinada en la capital cuando se encontraba en la terraza de un bar, en plena calle y a cuchillazos, fue un 30 de agosto de 1995. Han pasado 21 años y la historia se sigue repitiendo.

Los menores, las otras víctimas de esta tragedia

Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2015, en el 52,2% de los hogares en los que una mujer ha sido víctima de violencia física había menores. De estos, el 73,5% de las veces, los pequeños de la casa presenciaron o escucharon estos episodios violentos. Si una mujer sufre malos tratos, es probable que algún menor también sea víctima. Los especialistas coinciden en que para un niño puede ser muy traumático escuchar como agreden a su madre y es peor aún si el que lo hace es su padre. Miedo, ansiedad, problemas de sueño o fracaso escolar, suelen ser algunas de las consecuencias más habituales que los pequeños de la casa sufren cuando en su entorno inmediato hay violencia.

En los casos más extremos en los que la víctima necesita de una protección en un piso de acogida, los menores acompañan a sus madres. De las 191 víctimas que se atendieron con los recursos de la Junta en la provincia de Huelva durante el año 2015, 100 fueron mujeres y 91 eran menores a su cargo.

Presentación de la Guía para el Tratamiento Informativo de la Violencia de Género,

La guía para informar de la violencia de género

En cuestiones de género, muchas veces el periodismo puede llegar a ser la primera víctima. Por este motivo, miembros del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) junto al delegado en Huelva del Colegio de Periodistas de Andalucía, Rafael Terán, han presentado recientemente la Guía para el Tratamiento Informativo de la Violencia de Género, un documento con recomendaciones prácticas dirigidas a los periodistas con el objetivo de desterrar malas prácticas informativas detectadas a lo largo de los años.

Entre las recomendaciones que señalan los expertos que han participado en la elaboración de la guía se especifica que se eviten expresiones como “violencia de pareja” o “crimen pasional”, además señalan que no se debe esperar al asesinato para hablar del tema sino que se deben difundir sentencias o denunciar comportamientos machistas.

La guía también hace mención a que las víctimas “no mueren, sino que se las mata” y que “no son responsables de su asesinato por no haber denunciado antes”. Otra de las recomendaciones insta al periodista a no buscar causas ajenas al machismo que justifiquen una agresión o un asesinato. El respeto al honor, a la imagen y a la intimidad de las víctimas es otra de las pautas recogidas en este documento, que recuerda también la prohibición de difundir el nombre y la imagen de menores de edad, sean víctimas o agresores.

Texto: Juan F. Caballero.

Imágenes: APH / CCOO Huelva / Ayuntamiento de Lepe / José Carlos Sánchez Rodríguez (Infonuba).

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