El préstamo sin intereses y la donación económica son los métodos más comunes de ayuda personal para alquilar o adquirir una vivienda, con un importe medio de 26.000 euros
Una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (Ocu) a una muestra representativa de la población con edades comprendidas entre 25 y 79 años parece confirmar el excesivo esfuerzo al que se enfrentan la ciudadanía a la hora de alquilar o adquirir una vivienda: el 39% ha necesitado la ayuda de un familiar o de amistades en algún momento de su vida.
Según los datos aportados, el esfuerzo es mayor si cabe entre las personas más jóvenes (de 25 a 44 años): hasta el 50% precisaron algún tipo de ayuda económica no bancaria. Las generaciones más veteranas (de 60 a 79 años) también lo sufrieron, pero en menor proporción: el 31% necesitaron en algún momento la ayuda de algún familiar o amistades para afrontar la compra o el alquiler de una vivienda. De hecho, este grupo de población es, a su vez, el principal donante: uno de cada dos facilitó ayuda a sus hij@s con este mismo objetivo.
La encuesta de Ocu revela además los principales tipos de ayuda económica de familiares y amistades para acceder a la vivienda. Los más habituales son el préstamo sin intereses (11%) y la donación de dinero (11%), en cuyo caso el importe ascendió a 26.000 euros de media entre las personas beneficiarias en los últimos cinco años. Otras fórmulas de ayuda son el aval bancario (10%) y la cesión temporal de una vivienda o con un alquiler reducido (8%).
Los resultados de la encuesta ponen de relieve la falta de un parque de vivienda suficiente y asequible que sea capaz de asumir una demanda que no ha dejado de crecer en los últimos años y que lo seguirá haciendo. En este escenario, Ocu solicita varias medidas básicas:
-Un compromiso de todas las administraciones para la ejecución de un plan de vivienda ambicioso que contemple la construcción de nuevas casas, y la movilización de las vacías, eliminando trabas burocráticas, ya que la oferta actual es insuficiente frente a una demanda creciente (258.000 hogares nuevos solo en 2025). También en vivienda pública: frente a un déficit de 750.000 casas, en 2025 solo hubo 12.858 calificaciones definitivas de Vpo.
-Seguridad jurídica sobre el derecho a la propiedad y al alquiler. Para pequeños propietarios, el alquiler de larga duración es lo más cómodo y lo más rentable fiscalmente, pero muchas personas prefieren el alquiler turístico o de temporada por miedo a no poder recuperar la posesión en caso de problemas: extensión de prórrogas, suspensión de desahucios, limitación de la renta en contratos nuevos y existentes, etc.
-Compensaciones rápidas y automáticas o medidas equivalentes para propietarios afectados por demoras en la recuperación de la posesión de su vivienda en casos de impago u ocupación por personas vulnerables.
-Mantener la vigilancia sobre posibles abusos en el alquiler, ante cobros indebidos, garantías excesivas, fianzas no devueltas sin justificación, incumplimientos del deber de conservación de la vivienda, etc.
Por último, aprovechando la experiencia acumulada de 50 años ayudando a las personas consumidoras a resolver sus problemas y a conseguir mejores servicios, OCU ofrece asistencia personalizada en operaciones de venta y alquiler de vivienda para quien lo necesite.









