En el marco de las movilizaciones promovidas por la Coordinadora Andaluza de Mareas Blancas, el pasado domingo, Marea Blanca de Huelva convocó una manifestación que tuvo lugar a las 12:00 horas con una asistencia de unas 3000 personas y que comenzó en la ‘Rotonda de los bomberos’ para finalizar en la Plaza de las Monjas.
Esta movilización, con el lema ‘Negocio en sanidad, más mortalidad’, Marea Blanca de Huelva ha pretendido unir voces de protesta contra las políticas actuales, cuya más inmediata consecuencia es la destrucción de todo servicio público, siendo el caso más significativo el de nuestro sistema público de salud, actualmente con graves carencias, y un elemento crucial para la vida de la ciudadanía y de cualquier sociedad.
Según los propios organizadores de esta manifestación, se pretende con la misma alzar la voz contra la erosión planificada del derecho a la salud, que mediante la privatización disfrazada de colaboración público-privada o de externalización de servicios, tiene como objetivo, mediante trasvases de dinero público, engordar los beneficios de las compañías de seguros y las empresas sanitarias privadas, controladas en su mayoría por fondos de inversión multinacionales, a costa de la salud de la ciudadanía andaluza, sobre todo de aquellas personas cuya situación es más vulnerable y necesitada.
Según denuncia la plataforma onubense, el caso de la provincia de Huelva es especialmente significativo, con demoras de hasta quince días en atención primaria, hospitales y urgencias saturados, privatización de servicios como el de ambulancias, listas de espera interminables, retrasos sistemáticos en el diagnóstico de las enfermedades y en el tratamiento de personas enfermas, escasez de recursos y de personal y precariedad laboral creciente entre el personal de la salud. En definitiva, una situación extrema que en ocasiones les cuesta la vida o deteriora gravemente su salud.
Así, la portavocía de Marea Blanca denuncia que las situaciones que han provocado todo este colapso de nuestro sistema sanitario “no son errores, son las consecuencias de unas políticas canallas carentes de toda ética, dirigidas a destruir un bien público, el que nos iguala a todas y a todos, y que nos garantiza nuestro bien más preciado, la salud y nuestras vidas”.













